Curso de verano, primera semana – « Escucha bien y guarda estas palabras en la mente »

29 julio 2018 | Las crónicas del Instituto

  Esa mañana, mientras vive en el monasterio de Sravasti, tras una corta noche de sueño, el buda Shakyamuni se levanta como cada mañana con el sol. Se absorbe durante varias horas en un profundo recogimiento meditativo y hace el recorrido del monasterio con el fin de ayudar a los monjes que lo necesitan, sobre todo los enfermos. Tras lo cual se va a mendigar su comida. No porque tuviera necesidad sino más bien porque eso le permite rencontrar a aquellos que no lo verían nunca si se quedara en el monasterio.
Puede responder así a sus preguntas y darles consejos. Tras haber pasado de casa en casa para recibir comida, vuelve al monasterio a comer y la comparte con los monjes que no han recibido nada. Una vez acabada la comida, el Buda recoge su bol y su chal monástico hasta el día siguiente. Y así, va a sentarse a una silla instalada a lo largo del muro exterior del monasterio, las piernas cruzadas y la espalda bien recta. Posa su mente en el voto que tomó hace mucho tiempo: compartir el despertar con todos los seres. Al ver que el Buda se instala para enseñar, una gran comunidad de monjes y numerosos bodhisatvas se reagrupan y se posan. Todo está listo para la enseñanza. En ese momento, el arhat Subhuti se levanta. Es a quien nos dirigimos diciendo “el hombre de larga vida y llena de sentido”, es reconocido y respetado por todos por sus realizaciones. Subhuti se levanta, descubre su hombro derecho, pone una rodilla en la tierra y junta las manos en dirección del Despierto en señal de respeto. Ha reflexionado durante mucho tiempo a las preguntas que quiere hacer al Buda. Conoce la importancia de la mente despierta y quisiera, por él mismo y por los demás, que el Buda aclare el sentido. Rindiéndole primero homenaje, hace una triple cuestión que podemos resumir de la siguiente manera: – ¿Qué conducta hay que adoptar cuando hemos entrado en la vía de los bodhisatvas? – ¿Cómo practicar esta vía? – ¿Cómo controlar la mente para que la mente del despertar no decline? El Buda confirma: “Subhuti, bien dicho, muy bien dicho, es exactamente como lo has dicho”. Y responde a las preguntas: “Escucha bien y guarda estas palabras en la mente”.
Unas cuarenta personas escuchamos a Khempo Chodrak Rimpoché en la gran sala del Instituto que nos explica las circunstancias en las que el Buda enseña el Sutra del diamante. Este Sutra es uno de los más conocidos y renombrados de los textos budistas. Este año empezamos el estudio en el marco de Tesoros budistas del conocimiento, llamado comúnmente “el curso de verano”. Rimpoché nos ha advertido al comienzo de esta primera semana de enseñanza: para entender verdaderamente el Dharma, es necesario conocer las explicaciones detalladas. Ningún aspecto escapa a su habilidad a hacer referencia a la vida de los maestros del pasado, a citar otros textos, a enriquecer el sentido con sus metáforas, a dar detalles históricos. El Sutra toma vida y su sentido emerge progresivamente a lo largo del comentario.

 

El tema central del texto es la bodhichita, la mente del despertar, que trata de practicar progresivamente. Todo empieza por un profundo deseo, una fuerte intención: realizar el estado despierto de Buda con el fin de ser capaz de realizar el bien de los seres. La intención no es suficiente, se trata después de ponerla en práctica en lo que hacemos. Y para que estos actos sean realmente liberadores, hace falta cultivar el conocimiento de la vacuidad. Así funciona la mente del despertar. En resumen, este Sutra establece la base, el camino y el fruto de dos realidades, relativa y última. Explica el camino, los obstáculos encontrados y los medios de disiparlos.

 

Por la mañana, Khempo Rimpoché enseña en dos veces de una hora y media, lo que le permite, a pesar de la traducción, tomar el tiempo para la explicación. Por la tarde, curso de tibetano para quienes lo desean, y retomamos juntos las instrucciones de la mañana con el fin de verificar nuestras notas y nuestra comprensión y, eventualmente hacer preguntas. A pesar de la densidad, los días pasan rápidamente. Y gracias al recuerdo, una alegría perdura: 2600 años después de que fueran dadas por el Buda, tenemos aún acceso a las instrucciones de este Sutra. Además del texto conservado hasta nuestros días, los maestros han trasmitido y esclarecido estas enseñanzas. Gracias a los esfuerzos del buda Shakyamuni es como se puso en marcha este sistema de transmisión. Un sentimiento de gratitud surge cuando tomamos conciencia de esta preservación rigurosa y de la puesta a disposición del Dharma. Khempo Chodrak añade: “Esta gratitud nos abre a la influencia espiritual de Buda, siendo esto lo que participa a la comprensión de las palabras del Sutra y a la puesta en práctica de las instrucciones”.

Una semana de las tres que dura el curso de verano ya ha pasado. Un día de pausa para respirar y con ganas de continuar.

 

Lama Puntso, Responsable del programa de Dhagpo